Porque es necesario

Educar con Sentido Común

Nuestros hijos merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, utensilios artísticos y, lo más importante, libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes que tienen. Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, amasar pan y ensuciar, usar pintura, plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro. Tienen derecho a ayudarnos a hacer la cena aunque tardemos el doble y trabajemos el doble. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las “ventajas” que lo que les estamos dando son unas vidas tan pluriempleadas y llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada. Necesitan tenernos más.

 Vivimos en una época en la que las revistas para padres recomiendan que tratemos de dedicar 10 minutos diarios a cada hijo y prever un sábado al mes dedicado a la familia. ¡Qué horror! Nuestros hijos necesitan la Nintendo, los ordenadores, las actividades extraescolares, las clases de ballet, fútbol e inglés mucho menos de lo que nos necesitan a NOSOTROS. Necesitan a unos padres que se sienten a escuchar su relato de lo que han hecho durante el día, unas madres que se sienten a hacer manualidades con ellos, padres y madres que les lean cuentos y hagan tonterías con ellos. Necesitan que demos paseos con ellos en las noches de primavera sin importarnos que vaya a 150 metros por hora. Tienen derecho a saber que para nosotros son una prioridad y que nos encanta verdaderamente estar con ellos.

ALICIA BAYER

Libros
Música

Método de la pedagogía científica

Hace casi cien años que Maria Montessori (1870-1952) abrió sus primeras Casas de los Niños (1907), y que publicó en italiano (1909) esta obra que es la que mejor recoge sus teorías sobre educación y el origen y descripción de su método: El método de la Pedagogía científica, aplicado a la educación de la infancia en las  1;Case dei Bambini» (Casa de los Niños), traducida al castellano por Juan Palau Vera en 1915. En este siglo, la educación ha evolucionado, más que en épocas anteriores, por el cambio en el concepto de niño y de infancia, y por la generalización de la educación formal de niños de tres a cinco años que ha motivado un enorme interés por las teorías y métodos de educación preescolar. El fuerte empuje que este nivel recibió de la Escuela Nueva ?movimiento al que pertenece la autora? ha contribuido a esta realidad. Aunque se identifique a Montessori con su método, y se insista en que lo elaboró a partir de experiencias prácticas, intentando así reforzar el carácter científico de la pedagogía, es importante tener en cuenta que se basa en una sólida teoría acerca del niño, de la educación como desarrollo y del papel de la maestra y del ambiente, incluyendo aquí los materiales y ejercicios pedagógicos, básicos y distintivos de su método, pero desprovistos de sentido sin la teoría que lo sustenta.

Ideas generales sobre el método: Manual Práctico

María Montessori es la más genuina representante de la saga de los “médicos-pedagogos” que se convirtieron al principio de siglo en los paladines de una profunda renovación pedagógica. La obra es como un manual del material montessoriano que ha invadido las escuelas infantiles de todo el mundo. Es por esa razón por lo que nos ha parecido más oportuno publicar en esta colección, como primera obra de Montessori, la que hace referencia explícita a su metodología didáctica. De esta forma, pensamos que su lectura puede ser muy útil, tanto para los estudiantes de Magisterio (sobre todo, para los de educación infantil y de educación especial), y de Pedagogía, como para el profesorado en ejercicio. Como podrán comprobar los lectores y lectoras de esta obra, una buena parte del material diseñado por Montessori está a la venta en cualquier comercio especializado en temas educativos. Afortunadamente, el resto de material didáctico es de fácil elaboración por parte del profesorado. Lo que estaba faltando en nuestro país, hasta ahora, era una reedición de la obra en donde Montessori explica cómo usar dicho material y en qué contexto espacio-temporal debe ser empleado.

El niño el secreto de la infancia

El niño, el secreto de la infancia es un relato apasionante de investigación y extensos años de observación de la conducta del niño por María Montessori. Os dejamos unos párrafos de su contenido.

Montessori considera al niño en su totalidad, incluyendo el cuerpo , la mente y el alma. En su libro, Montessori propone una nueva forma de abordar la educación infantil, que tiene como objetivo liberar a características ocultas del niño a través de la observación de los períodos sensibles del niño, la preparación de un entorno libre de obstáculos , y el diseño de programas de formación de profesores adecuados. Montessori se refiere a un niño como un embrión espiritual – un ser vivo oculto , que debe ser liberado.

Montessori cree que el desarrollo psíquico no se produce al azar y no se origina como consecuencia de los estímulos del mundo exterior, pero está guiado por sensibilidades transitorias e instintos temporales relacionados con la adquisición de ciertas características.

La mente absorbente del niño

Los niños pequeños suelen mostrar fascinación por casi todo lo que les rodea. Pareciera que casi cualquier estímulo puede llamar su atención y que, sin importar la cantidad de veces que se le presenta, dicho estímulo puede seguir siendo tan atractivo como la primera vez. Además, parece que nunca se cansan y que están constantemente atraídos por la novedad y las aventuras.

Según Montessori, esto es así porque la principal característica de los niños es que, a diferencia de los adultos, pueden absorber de manera natural, involuntaria y progresiva la información que les rodea. Por eso, para Maria Montessori, lo fundamental en el aprendizaje durante la infancia es permitir que los niños vivan experiencias de acuerdo con sus propios ritmos y necesidades, ya que son estas experiencias las que posteriormente se convertirán en percepciones organizadas del mundo, y son asimismo las que fundamentan la maduración psíquica del niño.
Técnicamente la mente absorbente es un estado mental que le permite al niño asimilar experiencias y posteriormente analizarlas e integrarlas, lo que realiza de manera inconsciente durante los primeros 3 años.

A partir de ahí, Montessori propone que la mente absorbente del niño es también el momento en el que el niño sienta las bases para el desarrollo de una identidad que no solo es psíquica, sino también social, porque le permite organizar sus experiencias según lo que el medio le ofrece y le demanda. Para Maria Montessori la infancia es la etapa crucial en el desarrollo de los seres humanos, y es tarea de la educación el fomentar y ofrecer los medios adecuados para que los niños construyan una identidad autónoma y también respetuosa de quienes se encuentran a su alrededor.

Educación y Paz

Maria Montessori vivió las dos Guerras Mundiales y también la Guerra Civil Española. Por este motivo, su principal objetivo siempre se centró en educar para la Paz. Así lo demostró en su libro “Educación y Paz”, en el que hace un análisis sobre el desarrollo humano y social.

La Paz debe sernos transmitida a través de la educación, y, como pasa con el aprendizaje, la infancia es el momento idóneo para empezar a poner en práctica este concepto y todos los valores que conlleva. La pureza e inocencia de los niños son características esenciales que hacen que absorban e interioricen el significado de Paz, además de capacitarlos para transmitirlo a los adultos. Maria Montessori y Mahatma Gandhi se conocieron en Londres y siguieron en contacto cuando Montessori se trasladó a vivir a la India. Ambos fueron nominados al Premio Nobel de la Paz en varias ocasiones, pero nunca llegaron a obtenerlo. Sus enseñanzas tenían en común: la verdad (la cual se encuentra a partir de los propios errores), la no violencia (educar en la paz desde el nacimiento) y la sencillez (ambos la practicaban mediante el silencio, el orden y la pureza espiritual). Desde pequeños estamos sometidos a una educación centrada en la competencia con los demás; competimos con nuestros compañeros de colegio por las mejores notas, competimos entre mujeres y hombres, y también lo hacemos frente a los puestos de trabajo. Estas competencias y la Paz, son conceptos que no van de la mano.

La única competencia en la que deberíamos invertir nuestras energías y esfuerzos es en aquella en la que lo hacemos con nosotros mismos; a este competencia sana se le llama superación personal.

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