¿Porqué esta web?

Psicología, Educación y Amor

¿Porqué psicología?, ¿porqué Montessori, ¿porqué esta web?,  ¿porqué compartir todo esto?. Al terminar la universidad trabajé en lugares complejos y difíciles, estos lugares me permitieron observar la complejidad de nuestra naturaleza humana; personas privadas de la libertad, víctimas del conflicto armado, y niños con diversas problemáticas fueron la mezcla exacta para preguntarme una y otra vez, cuan difícil puede ser, llegar a descifrar las claves de nuestro comportamiento.

Continué mi formación académica intentando contestar estas preguntas, en la neuropsicología y la filosofía, sin embargo de la universidad me aleje frustrada, por toparme con un sistema educativo con el que se obtienen diplomas, puntajes y status, pero no la riqueza de adquirir conocimiento de forma aplicada, libre y viva. Tiempo después me convertí en madre y encontré a Montessori, me enamoré de su método para educar, para enseñar, y para vivir, encajó de manera perfecta para dar respuesta a muchas de mis grandes preguntas, y a ayudarme a concretar el proyecto vital que se acercaba, la crianza.

La filosofía Montessori, estricta y libre a la vez, sometida siempre a la comprobación, dotada de silencio y soledad, con amplio espacio para observar y reflexionar, sencilla pero no simple, y sobre todo y con el principio fundamental de hacer las cosas bien y con un objetivo noble; fue la llave para encontrar respuestas conjuntas entre la psicología, la crianza y la educación, llave que ha permitido definir unos principios básicos para los primeros años de nuestras vidas. Todas las cosas que han permitido esas conclusiones, es lo que encontrarás en esta web, recursos para imprimir, música, libros, series, podcast, apps, todo aquello que planteo una reflexión y un aprendizaje para nosotros esta aquí.

La crianza no es una marca registrada, tiene infinitas formas de darse según las circunstancias de cada tiempo y cada familia, quizás lo importante sea plantearse preguntas, buscar las respuestas, y ver en nuestra familia el resultado. Trabajar diariamente para ser familias conscientes, pacientes, comunicadoras, observadoras, críticas y solidarias, quizás aquí este la clave.

doce buenas ideas

para aplicar en casa

“El camino más noble no es someter a los demás, sino perfeccionarse a uno mismo”.   Socrates.

EDUCAR con sabiduria

La Infancia es la vida

¿Por qué los psicólogos siempre nos preguntan por nuestra niñez?. La respuesta quizás sea porque muchas de las explicaciones de nuestro presente están ahí. Nuestra niñez es la memoria sagrada del futuro. Casi que decide la reproducción actual de cómo fueron tratados nuestros deseos, nuestras preocupaciones, del tiempo que se tomaron para explicarnos las cosas, también de las exigencias, de la perfección, la rapidez, la soledad, el aburrimiento, el llanto, el dolor y por suepuersto los momentos dulces de la felicidad.

Llegamos a la vida sin prejuicios, con una naturaleza humana divina. Llegamos también con un fin, un objetivo, y pasamos la vida buscando qué es aquello para lo cual hemos llegado hasta aquí, encontrarlo entonces parece una tarea agotadora y casi imposible.

Cientos de preguntas nos acompañan cuando evaluamos nuestras vidas, nos cuestionamos cuantas de las cosas que deseamos hacer, no hicimos por miedo, por contentar a nuestros padres, por cumplir con las imposiciones de nuestra mente, entramos en conflicto por no poder actuar con libertad. Cientos de preguntas nos acompañan cuando evaluamos nuestras vidas, nos cuestionamos cuantas de las cosas que deseamos hacer, no hicimos por miedo, por contentar a nuestros padres, por cumplir con las imposiciones de nuestra mente, entramos en conflicto por no poder actuar con libertad.

En la infancia de nuestros hijos, esta su vida, cada cosa que hagamos respecto a ellos, definirá su futuro, le enseña cómo funciona el mundo y cúal es su papel en él, mantengamonos  atentos a cada cosa que hacemos con la vida de la(s) persona(s) que más amamos.

tres claves para el éxito

Difícil, pero no imposible

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SER EJEMPLO

Compórtate como quieres que ellos lo hagan, se sincero contigo mismo y repasa todas las acciones de un día cualquiera. Cuantas veces has dicho una pequeña mentira para no acudir a una cita, has criticado a tu vecino, te has ido rápido de una tienda en la que te han cobrado de menos, etcétera. Pero en cambio regañas a tu hijo cuando te dice una mentira, cuando se burla de un compañero o engaña a su hermano pequeño. Todos esos comportamientos los observa en su entorno. Piensa que tus acciones pueden ser mucho más influyentes que tus palabras y actúa en consecuencia.

SER OBSERVADOR

Aunque estamos en casa nos mantenemos adheridos a actividades que lejos de acercarnos a interactuar nos inmiscuyen en llamadas, chateo, actualizaciones en las redes sociales y nos aparta del contacto con nuestros hijos, quienes a temprana edad comienzan a valorar más la entretención de aparatos electrónicos que la comunicación, interacción y la convivencia en familia.

Reflexionemos sobre el tiempo que se dedica a la familia, recordando que en las relaciones que no hay cantidad, tampoco hay calidad. 

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TENER CONFIANZA

Si existe una herramienta necesaria para ejercer la tarea de educar esta es la confianza. Una herramienta tan necesaria como “delicada”, porque la confianza es fácil de perder y, una vez que se pierde, cuesta trabajo volver a encontrarla.

“Sólo dos legados duraderos podemos dejar a nuestros hijos: uno, raíces; otro, alas”. Las raíces profundas son todas y cada una de las cosas que enseñamos a nuestros hijos mientras les educamos, y las alas son la confianza en que nuestros hijos, que conocen esas enseñanzas, harán uso de ellas.

Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz, se suele educar para la competencia y este es el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz.

Maria Montessori

Porque es necesario

Educar con Sentido Común

Nuestros hijos merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, utensilios artísticos y, lo más importante, libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes que tienen. Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, amasar pan y ensuciar, usar pintura, plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro. Tienen derecho a ayudarnos a hacer la cena aunque tardemos el doble y trabajemos el doble. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las “ventajas” que lo que les estamos dando son unas vidas tan pluriempleadas y llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada. Necesitan tenernos más.

 Vivimos en una época en la que las revistas para padres recomiendan que tratemos de dedicar 10 minutos diarios a cada hijo y prever un sábado al mes dedicado a la familia. ¡Qué horror! Nuestros hijos necesitan la Nintendo, los ordenadores, las actividades extraescolares, las clases de ballet, fútbol e inglés mucho menos de lo que nos necesitan a NOSOTROS. Necesitan a unos padres que se sienten a escuchar su relato de lo que han hecho durante el día, unas madres que se sienten a hacer manualidades con ellos, padres y madres que les lean cuentos y hagan tonterías con ellos. Necesitan que demos paseos con ellos en las noches de primavera sin importarnos que vaya a 150 metros por hora. Tienen derecho a saber que para nosotros son una prioridad y que nos encanta verdaderamente estar con ellos.

ALICIA BAYER

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