Actividad Montessori 1-3 años

Trasvasar en cristal, la motricidad fina y ser cuidadoso

El fundamento

Cuando piensas en darle menaje de cristal a un niño de un año y medio o dos años, parece un escándalo porque se puede romper, sin embargo, en realidad los niños aprenden a crear una relación causa-efecto que no aprenderían con menaje de plástico.

Los trasvases en seco son una actividad con la que los niños aprenden a controlar sus movimientos. Rebeca ha cumplido dos años y práctica desde hace seis con los trasvases en liquido y seco.

El primer instinto del niño es actuar por sí solo, sin ayuda de nadie, y su primer acto consciente de independencia es defenderse de los que intentan ayudarlo. Para actuar por sí mismo siempre intenta hacer un esfuerzo mayor.

La mente absorbente del niño, Cap. La Conquista de la Independencia. Maria Montessori.

 

La utilidad

  • Que los padres hagan ejercicios de confianza ante el niño, cuando valoramos más la habilidad del niño que el vaso que se pueda romper, le estamos comunicando que confiamos en su capacidad de control de movimiento.
  • Los niños aprenden a controlar los elementos reales de nuestra casa.
  • Desarrollan su capacidad de controlar el movimiento y la planificación de este.
  • Desarrollo de las funciones ejecutivas memoria de trabajo, planificación, flexibilidad, monitorización e inhibición.
  • Paciencia, plena atención y cuidado.

El público

A partir del año o del momento en el cual el niño comienza a andar, puede controlar una infinidad de movimientos, incluso si atendemos a la ley del  mayor esfuerzo (Montessori), veremos como ellos mismos intentan alcanzar sus objetivos haciendo el mayor esfuerzo posible.

A  partir de una año y medio,

Nivel de dificultad

Los pasos para conseguirlo

  • Compra o usa una bandeja que tengas en casa.
  • Compra o usa dos jarras de cristal, una más grande y otra más pequeña.
  • Coloca algún recipiente seco, alubias, pasta, arroz…
  • Ponte en posición frente a la mesa con el niño a tu lado derecho y enseña el ejercicio de forma natural (2 o 3 veces)
  • Hazte a un lado y deja que el niño tome la posición en frente de la mesa y haga el ejercicio.
  • Ten paciencia, no le ayudes, el sabrá que lo está haciendo mal si se le caen las cosas por fuera, no le regañes, no le reprendas, espera a que aprenda.
  • Prepárate para limpiar cuantas veces sea necesario, hace parte del proceso.

“No valores más la limpieza que el desarrollo de tu hijo”

La  casa de Rebeca

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