Descubrir y sentir texturas.

El juego para el hombre, debería continuar con la misma importancia para él, que cuando era niño. es una lástima que dejes de jugar.

El fundamento

María Montessori en su libro La mente absorbente del niño, lo explica de la siguiente manera:

“El hombre no hace la misma cosa en serie, como es propio de los animales de una misma especie. En el caso que varios individuos hagan la misma cosa, cada individuo- hombre operará de un modo distinto. Por ejemplo, todos escribimos, pero cada uno tiene una escritura distinta. Cada ser humano tiene una propia vía para realizar algo.

En el movimiento vemos cómo se desarrolla el trabajo del individuo, y el trabajo del individuo es expresión de su sique y es la vida síquica misma. Esta tiene a su disposición un gran tesoro de movimientos, y estos movimientos se desarrollan al servicio de la parte central y rectora de la vida síquica. Si el hombre no desarrolla todos sus músculos, o bien sólo utiliza la que desarrolla para un trabajo grosero, entonces ocurre que la vida síquica del hombre que da limitada por efecto de á acción elemental a que se limita la actividad de sus músculos. La vida síquica también se ve limitada por el tipo de trabajo accesible al individuo o por el que él mismo ha escogido. La vida síquica de quien no trabaja se halla en grave peligro, porque si bien es cierto que no se pueden usar y poner en movimiento todos los músculos, resulta peligroso que se utilice un número inferior a un cierto límite. Si este caso se determina una debilitación de toda la vida del individuo. Por esto se introdujeron en la educación la gimnasia y los juegos, para impedir que se dejaran a un lado por inactividad, un considerable número de músculos.

La vida síquica debe utilizar más músculos, de lo contrario deberemos seguir la vía de la educación común, que alterna las actividades físicas con las mentales. La finalidad de utilizar estos músculos no se limita a aprender determinadas cosas. En algunas formas de educación «moderna» se desarrolla el movimiento porque sirve para determina das finalidades de la vida social: un niño debe escribir bien porque deberá ser maestro, otro debe aprender a manejar bien la pala porque deberá ser carbonero, etc. Este aprendizaje, limitado y direccionado no sirve para la verdadera finalidad del movimiento. Nuestro concepto es que el niño desarrolle la coordinación de los movimientos necesarios para su vida síquica, para enriquecer su parte práctica y ejecutiva, de lo contrario el obrero se desarrollará por su lado casi extranjero a la realización llevada a cabo por el movimiento. Entonces el movimiento trabaja por cuenta propia, no regido por la sique, y el trabajar así resulta dañoso. El Movimiento es tan necesario para la vida humana de relaciones con el ambiente y con los demás hombres que debe desarrollarse a este nivel, al servicio del conjunto y para la vida de relaciones.

El principio y la idea actuales están demasiado encaminados hacia la auto-perfección y la auto-creación. Si comprendemos la verdadera finalidad del movimiento, debe desaparecer esta auto-centralización, y debe extenderse hacia todas las posibilidades realizables. En resumen, debemos tener presente lo que podríamos llamar la «filosofía del movimiento». El movimiento es lo que distingue la vida de las cosas inanimadas: pero, no obstante, la vida no se mueve al azar, se mueve según unas finalidades y según unas leyes. Imaginemos, para damos cuenta verdaderamente de lo que hemos dicho, lo que sería el mundo si todo es tuviese quieto e inmóvil; si las plantas no hicieran ningún movimiento. No habría frutos ni flores. El porcentaje de gases venenosos en el aire aumentaría con graves riesgo* Si se parara todo movimiento, si los pájaros permaneciese» inmóviles en los árboles; y los insectos cayeran al suelo, si las aves de presa no vagaran en su soledad, y los peces no nadaran en los océanos, ¡qué mundo más terrible sería!

La inmovilidad es imposible. El mundo se convertiría en un caos. Y lo mismo ocurriría si los seres vivientes se movieran pero sin unas finalidades, sin la finalidad asignad;* a cada ser. Cada individuo tiene movimientos propios característicos y finalidades propias prefijadas, y en la creación existe una coordinación armónica de todas estas actividades según una finalidad común.

Trabajo y movimiento son una sola cosa. La vida del hombre, como la de la sociedad, se halla estrechamente ligada al movimiento. Si todos los seres humanos dejasen de moverse sólo durante un mes, la humanidad dejaría de existir. Incluso puede decirse que la cuestión del movimiento es una cuestión social, no una cuestión relativa a la gimnasia individual. Si los ejercicios físicos agotaran toda la actividad humana, se habrían consumido en vano todas las

energías de la humanidad. E movimiento regido según una finalidad útil es un fundamento de la sociedad; el individuo se mueve en el seno de la sociedad para alcanzar esta finalidad individual y social a la vez. Cuando hablamos de «comportamiento», comportamiento de hombres y animales, nos referimos a sus movimientos dirigidos a un fin. Este comportamiento es el centro de su vida práctica; no se limita a las actividades que sirven a la vida individual, para realizar, por ejemplo, trabajos de limpieza y de utilidad doméstica, sino que debe realizarse con una finalidad más amplia. Movimiento y trabajo se hallan al servicio de los demás. Si no fuera así, el movimiento del hombre no tendría más significado que un ejercicio gimnástico. La danza se halla entre los movimientos más individuales; pero incluso la danza no tendría sentido si no hubiera un público, y una finalidad social o trascendental”.

Sigue jugando, sigue amando, sigue creciendo sin olvidar el niño que te construyo como hombre.

La casa de Rebeca.

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